Han suplantado mi identidad,… ¿Y ahora qué?

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Hace un tiempo, no mucho, una compañera paso por un trance bastante desagradable al descubrir que alguien le estaba suplantado la identidad en las redes sociales. Como veis no hace falta ser conocido públicamente para que esto suceda. La idea de que este fraude suela cometerse contra personas famosas, personajes influyentes o grandes marcas reconocidas es totalmente falsa. Cualquier usuario anónimo es susceptible de verse inmerso en un berenjenal como este, y poned atención, porque esta práctica fraudulenta está cada vez más extendida. Sin más, España y Bulgaria encabezan la lista de los países europeos con mayor robo de identidad online.

Entre estas prácticas cabe diferenciar la usurpación del correo electrónico, la suplantación de identidad en redes sociales y el phishing, robo de información confidencial como cuentas bancarias, tarjetas de crédito y contraseñas.

¿Cómo deberíamos actuar si nos ocurre esto?

Lo primordial es no perder la calma. Uno de los principales objetivos de estos anónimos “bichos” que se esconden bajo cuentas falsas de terceros es provocarnos un daño, generalmente emocional, por lo que mostrar debilidad les haría crecer.

Si se trata de un phishing, amigo mío, al malestar emocional se le suma el económico. Hay que tener cuidado con esto, cualquier sospecha de página o anuncio fraudulento, denunciad. Existen herramientas que facilitan su puesta en marcha, pero si además creéis que sois víctimas, avisad a vuestro banco y denunciad al Grupo de Delitos Informáticos. No hay más salida.

En el caso de la usurpación de correos electrónicos, tanto hotmail como gmail, disponen de servicios de soporte al cliente desde donde podemos informar de la incidencia, para que, realizando las operaciones pertinentes podamos recuperar nuestra cuenta.

En lo que respecta a la suplantación de identidad en redes sociales, la legislación Española no la contempla como delito en sí misma, salvo que esta acción suponga que está perjudicando manifiestamente la reputación de la víctima. Así que, salvo en estos casos, lo mejor es tratar de ponernos en contacto con el administrador de la red social para que elimine o nos devuelva el control de la cuenta falsa.

Cada red social sostiene una visión acerca de este tema.
Twitter permite la creación de cuentas paródicas, y no las considerará suplantación siempre que se especifique en el perfil de la misma que se trata de una broma. Para denunciar una suplantación de identidad, deberéis ir al “Centro de ayuda de Twitter” y rellenar un formulario.

En el caso de Facebook, basta con entrar en el perfil del usurpador y hacer clic en “Denunciar a esta persona”.

Tuenti dispone de una guía que os ayudará en los trámites para la denuncia. Para acceder a ellos, debéis ingresar en el apartado de “ayuda” y seguir los pasos.

La red social Linkedin, aunque no ofrece ayuda específica contra la suplantación de identidad, si lo hace cuando tenemos problemas para acceder a nuestra cuenta, restableciendo la contraseña, o a través de un formulario de contacto que podremos encontrar en la sección “ayuda”.

No obstante si os veis involucrados en temas ilegales, perjudiciales o peligrosos para vuestra persona, se hará necesario una denuncia judicial para quedar exentos de los hechos fraudulentos cometidos por el suplantador.

Y recordad que, aunque nadie está totalmente a salvo de este engaño, existen algunas medidas de seguridad que nos permiten disminuir los riesgos de suplantación de identidad.