Humanizar las máquinas sin deshumanizar la sociedad

osito olvidado

photo credit: -Snugg- via photopin cc

China ha inventado una mascota interactiva para, según dicen, dejar de sentirse solo. Y lo curioso es que más de 2’5 millones de chinos ya cree en su eficacia.
Los jóvenes confían contarle sus más íntimos secretos a un “polluelo” antes que a su círculo de conocidos. Algunos aseguran haber encontrado consuelo al poder desahogarse…
A mí todo esto me resulta lamentable y bastante triste. ¿Hacía dónde nos dirigimos por ese camino?… Estoy totalmente convencida del enriquecedor aporte que las nuevas tecnologías hacen a este mundo; Facilitando las tareas, volatizando las distancias, rompiendo barreras de expresión… Todo eso resulta fantástico pero, ¿no nos estaremos confundiendo en términos de valores?

Existe un fervor ardiente por querer humanizar a las máquinas y al mismo tiempo olvidamos los valores que hacen humanos a los seres sociales. Queremos vender la idea de que la tecnología también entiende de valores, pero no nos confundamos; Los valores nacen de la persona.
Si digo que un trozo de lámina con cables y frases programadas es el único consuelo de muchos jóvenes que se sienten en soledad, ¿no os dan ganas de llorar?
Y si pensamos en que están convencidos de que ese trozo de lámina es el remedio a su infelicidad, ¿no os da que pensar?…

Sinceramente creo que en algo nos equivocamos. Estos jóvenes seguirán siendo solitarios e infelices cuando se rompa la burbuja de ilusiones pasajeras en la que viven. Es más, esto nos lleva a un futuro de relaciones rotas. Deberíamos trabajar más en fomentar las relaciones sociales, que es donde nacen los valores. Y que al fin y al cabo, es la base de nuestra supervivencia.

Un informe “Crucial Conversations” desvela que la mayoría de usuarios cree que las personas somos menos agradables a través de las redes sociales que cuando se conversa en la vida “real”. Un dato interesante a tener en cuenta; Entender la tecnología como un instrumento de apoyo para fomentar y reforzar las relaciones sociales, pero nunca para sustituirlas.

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