Algunas capacidades y valores que desprende un espíritu emprendedor

niño subiendo escalera

Photographer: DanielDupuis [phothoXpress]

No cabe duda que la palabra emprendedor está de moda. Nos hemos acostumbrado a escuchar este término y asociarlo directamente al mundo empresarial, sin embargo ser emprendedor no es algo estrictamente ligado a la creación de empresas. Cualquiera puede serlo, sólo es cuestión de actitud.

La actitud emprendedora va ligada a conceptos positivos. Estas son algunas de tantas capacidades que nos ayudan en la construcción de valores profesionales y personales:

La Empatía: Un buen emprendedor ha de saber ponerse en el lugar del otro, pues sus esfuerzos no van dirigidos a una satisfacción exclusivamente personal. Es clave saber cómo de importante es una unidad y el que crean en ti o no depende de tu escucha.

La Expresividad: Todo emprendedor necesita comunicar, a través de palabras o de hechos, para poder conectar con las masas. Esto requiere de un esfuerzo por la  síntesis y la búsqueda de la sencillez.

El Inconformismo: La gran mayoría de los emprendedores poseen en su interior un espíritu rebelde. Esto no significa que se esté en constante lucha contra las normas establecidas, sino que existe algo en su interior que les mueve a creen en que todo es mejorable.

La Constancia y tenacidad: La firmeza y perseverancia del espíritu por alcanzar un propósito es la lucha diaria de un emprendedor. No abandonar ante las dificultades y tener siempre un afán de superación. La palabra rendirse no existe en el diccionario de este tipo de personas y esto les lleva a creer en ellos mismos.

La Curiosidad: Muchas personas confunden la curiosidad con la intromisión. No se trata de inmiscuirse donde a nadie le llaman sino de tener ganas de saber, de querer descubrir nuevas cosas, personas o experiencias. Intentar resolver preguntas y porqués nos hace ser más sabios.

Alguien dijo un día estas palabras tan sabias: “Ayudar a los demás, es ayudarte a ti mismo”. Creo que así se resume la actitud emprendedora. Adoptar este estilo de viva es pelear por algo que beneficiará a muchos. Y recuerda: Todo el mundo puede hacerlo.

Quizás es una virtud cultivable, una montaña escalable donde hay que llegar a la cima para poder contemplar todo lo que hemos ido construyendo a lo largo de nuestro paso, porque al fin y al cabo, el emprender es un camino de constante aprendizaje.

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