Qué no nos falte nuestro humor! #arribaeseanimo

Llevamos pocos días del nuevo año y todo sigue como finales del pasado, si alguien pensaba que con cambiar de calendario todo se vería distinto, se ha equivocado. Sigo tropezando, por la calle, por el metro, por el tren, con las mismas caras largas y apenadas, los mismos ojos insaciables de búsqueda, y las mismas conversaciones cíclicas con un destino ineludible: La crisis y sus consecuencias.

Vivimos inmersos en un estado de incertidumbre y pesimismo agotador, y eso deja mella en nuestro estado de ánimo. Tengo casi la certeza absoluta de que la mayoría de la gente corriente, ha formulado el mismo deseo para este nuevo año: Una pizca de luz. Esto, en parte es bueno, significa que no hemos perdido la esperanza. Algo, cómo diría Antonio Gala, muy español. Anoche, afirmaba en una entrevista en el hormiguero, que  “España, tiene, a pesar de todo, una alegría en los ojos. No se le nota mucho, y sin embargo, España sin alegría no podría vivir”.

Estoy plenamente convencida de estas palabras, si algo me gusta de los españoles es nuestro sentido del humor. Somos tremendamente guasones y especialistas en quitarle hierro a cualquier asunto molesto. Y a pesar de que algunos puedan considerar esta cualidad perjudicial para nosotros mismos (“ríete, ríete que por detrás te la dan”), lo cierto es que me parece todo lo contrario. El humor, además de ser altamente contagioso, es saludable para nuestra persona y para la sociedad. Nos ayuda a comunicarnos, es un remedio eficaz contra la timidez y un poderoso e imprescindible rival contra el miedo y la depresión.

Televisión Española retransmitía en un especial de Noche Vieja una recopilación de momentos cómicos de nuestros humoristas. Parrilla de humor es la que hoy escasea en televisión, pero eso da para otro post. Nos hemos reído de nuestros reyes, políticos, de nosotros mismo,… incluso de una guerra. ¿Sabía que Gila estuvo al frente de un pelotón de fusilamiento, y que se salvó dándose por muerto?

Pasar por momentos trágicos no supone que debamos abandonar el sentido del humor. Sí, cierto es que resulta más complicado estar alegre, por eso mismo debemos exigirnos un mayor esfuerzo. Como en todo, hay que empezar por las cosas sencillas: Una sonrisa en tu cara, aunque al principio sea forzada. Cuando te des cuenta de que hace sonreír a otros, se instalará en tu rostro de manera natural.

Tengo un propósito para el nuevo año: Pensemos que hemos caído, hemos tocado fondo. Ahora, en el 2013, nos toca empezar a levantarnos. Sólo si lo creemos, podremos hacerlo.

FTE: Campofrío

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